miércoles, 15 de diciembre de 2010

-Adiós.

Mar y cielo.

Fue bonito mientras duró.
Despertar aquella mañana con el Sol empapando las sábanas, revueltas después de la noche.
La mejor noche.
La única noche...
Lo primero que vi fueron sus ojos azules.


''Esperaba con todas mis fuerzas que aquel espantoso día terminase.
Hacía un tiempo espléndido, Sol, playa, arena...
Bah, ¿de qué servía?
Yo quería irme ya a casa; no pintaba nada allí.
Ni siquiera era verano, ¿por qué a la playa?
Me senté, cansada de dar vueltas sinsentido.
El viento me daba en la cara, provocándome una sensación de ingravidez que no sentía desde hacía meses.
Mis ojos no tuvieron más remedio que abrirse como platos al verle pasar por delante de donde me había sentado.

-¿Ehm...?¿Hola?-Casi chillé.

Se dio la vuelta sobresaltado, me miró.

-Hey, tú por aquí- Sonrió.
-Bueno, se han empeñado todos en venir...
-Ya veo, ja,ja.

Dimos un paseo por la playa, hablamos.
Me di cuenta entonces de lo muchísimo que lo echaba de menos...
No sé cómo, acabamos paseando cogidos de la mano.
El calor de su mano cogiendo la mía me quemaba; me dolía pensar que lo estaba tocando, estaba en mis manos, y no era mío.

-Saldrás esta noche, ¿no?-Me preguntó.
-¿Con quién?.
-Pues conmigo y con los demás.
-Psée...Bueno, por qué no.

Seguimos hablando hasta el atardecer. El mar se había vuelto naranja, el cielo era rosa...
Nos despedimos más tarde.
Concretamos la hora a la que saldríamos por la noche.
Me provocaba un dolor físico separarme de él.



Nos reunimos con el resto.
Todos decidieron ir a una casa abandonada, y para llegar a ella había que recorrer un horrible camino lleno de cucarachas.
A través del camino.
Cruzamos el sendero, y misteriosamente volvíamos a ir cogidos de la mano.

-Dios, ¡cuántas estrellas!-Exclamó mirando al cielo.
-Sí...- Contesté - Debería ser siempre de noche.

El silencio se volvió a apoderar del sendero, de la noche y de nosotros.
Los demás iban con un cohete metido en el culo, así que ya ni siquiera los veíamos.

-Te he echado de menos- Dijo de pronto.

Me paré en seco. Lo miré a los ojos. Lo abracé.
No hay palabras capaces de describir lo que sentí en ese momento, no, no las hay. Así que no me molestaré siquiera en intentarlo. Nadie que no sea yo podrá saber jamás la sensación que vivía cuando me acercaba a él.
Me separé para contestarle...

-Yo también.

Me estrechó entre sus brazos y me besó como si lo necesitase. Con urgencia...
Nuestros labios sufrían una especie de simbiosis la una con la otra.''


Y el tiempo pasaba, y éramos felices.
Pero no hay nada como el miedo.
El miedo ciega, hace dudar a las personas...

Recuerdo el día en que todo terminó.

''
-Guárdala como si fuera tu vida-Me dijo ofreciéndome una canica transparente que acababa de sacar de su bolsillo.
-¿Por qué?
-Porque algún día te la pediré y tienes que tenerla.
''

No pregunté nada más.

Hoy por hoy, los días son una cruel imitación del anterior.
Pero aún conservo esa canica.







No habrá en el mundo en los próximos mil años nadie capaz de igualarte.
Echo de menos cada uno de los roces de tu piel contra mi piel.
Yo no soy una flor, soy un cáctus.
Yo ya lo he entendido.
Y creo que tú también lo has hecho...
Nada fue nentira.






Tan sólo son dos cifras.
El crímen perfecto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario